Artículo publicado en la revista Balto, número 11, marzo 2026
En la primera entrega de esta serie de artículos hablábamos de una realidad que me encuentro con cierta frecuencia en muchos de los centros veterinarios que visito durante mi trabajo: la persona responsable del centro veterinario suele estar desbordada por las tareas de gestión y dirección que debe realizar, afectando ello, incluso, a su vida personal. Y cuando esta persona está completamente sobrepasada, la sostenibilidad del proyecto se resiente en todas sus vertientes: el equipo profesional, los clientes y, por supuesto, la calidad asistencial.
La buena noticia, que es el eje central de estos artículos, es que no hace falta “hacer más”, sino que es necesario dirigir mejor. Y para eso existen las herramientas de gestión: no para complicar la vida, sino para hacer que el trabajo del responsable de centro veterinario sea más sencillo, más fiable y menos dependiente de su memoria y energía.